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El giro en el relato breve

Este es el último post dedicado a dar consejos y recomendaciones a autores que desean introducirse en el mundo del relato breve o pulir sus habilidades a la hora de contar una historia corta o cuento. El tema que vamos a tratar en esta entrada es el giro.

Hemos visto distintas claves que hasta ahora nos han ayudado a mejorar nuestros escritos, desde la cuidadosa elección de un tema subyacente a la trama, la inclusión de un antagonista como fuerza en oposición al protagonista, así como algunas recomendaciones en la concepción de las historias (originalidad, huir de estereotipos, etc.).

Una vez ya tenemos la idea clara y nos sentamos a escribirla, el ritmo de la historia debe ir in crescendo. Al contrario de lo que sucede en la novela, en la que el clímax normalmente se da hacia las tres cuartas partes de la narración para permitir después espacio suficiente para el desenlace, en el relato, el clímax debe coincidir con el final y convertirse en un giro que deje boquiabierto al lector.

Ejemplos para ilustrar esta idea se podrían elegir miles, pero yo voy a centrarme en algunos que se encuentran entre mis favoritos. Comenzamos con Enoch Soames de Max Beerbohm y su pacto con el diablo, el descubrimiento solipsista en La hormiga mecánica de Philip K. Dick o el sencillo pero efectivo giro en El collar de Maupassant. Para los que no los conozcáis, os recomiendo una lectura rápida para ver de lo que estamos tratando (a los muchos que ya os habíais sumergido en sus páginas, nunca viene mal una relectura de los clásicos). Más sorprendente, si cabe, puede ser el texto de Heinlein Todos ustedes, zombis, con su particular paradoja temporal y vital.

En nuestros textos nos preocupamos de la calidad de los escritos y podemos ver ejemplos muy interesantes de giros en relatos como el sorprendente final de “Respiración asistida” de Patricio de la Torre, dentro de la obra 2084 donde el autor juega con el lector desde el principio y hay un cambio en el statu quo de los personajes que nos deja sin aliento; el final de “El próximo noviembre “ de Beatriz Lacalle también perteneciente a 2084 que remueve nuestras conciencias y nos estremece sin compasión; el giro en el relato “Pequeñas rutinas” de David Vicente, dentro de la obra El sonido de los sapos, nos asombra con un movimiento de maestro que nos hace entender la historia desde otro punto de vista; o el final del relato “Sobre raíles” de Angélica Saucedo, dentro de la antología El lenguaje de los puentes, que con un sutil giro nos hace dudar de cuál es la realidad.

Así que esa es nuestra recomendación. Nunca desaprovechéis la oportunidad de dejar ojiplática a vuestra audiencia. Tejed un hilo y conducid al lector lentamente por el camino que deseéis, dejad que se vaya formando ideas equivocadas en su mente y, al final, dadle el giro perfecto para que su imaginación alcance nuevas cotas.

Suerte inventores. Esperamos leer muchos de vuestros textos.

Modificado por última vez enJueves, 01 Septiembre 2016 11:19

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